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Reflexiones

Prostitución amateur

La Prostitución amateur es, desde 2007, una de las salidas más socorridas a la actual situación de crisis de España.

Se entiende, porque esta crisis se prolonga en el tiempo. Y sigue destruyendo empleos en todos los sectores.

Si a partir del 2007 se hablaba de “burbuja inmobiliaria”, después siguieron años en que se culpaba a las nuevas tecnologías. La economía colaborativa, los falsos autónomos. Por ejemplo, se habló de intrusismo profesional en el mundo de los taxis y las VTC.

A continuación hubo “crisis políticas”. En el 2020 estalla el #covid19 y veremos qué otros “motivos” —más bien “pretextos”— se encontrarán para explicar las crisis constantes en las que vivimos instalados.

Parte del problema sería que la situación de crisis se perciba como “normal”. Personalmente, tengo miedo a que nos acostumbremos a que la crisis sea nuestro hábitat permanente. Precisamente porque este estado inusual podría ser un pretexto para el conformismo. Tanto para nuestros gobernantes como para nosotros, los ciudadanos de a pie.

Chaperos y crisis

Que conste desde el principio que no juzgo a los chaperos. Si sigues leyendo verás que me fascinan en muchos aspectos. No solo respeto sino que admiro su trabajo.

Además, y al igual que no todos servimos para ingeniero informático, no todos servimos para chapero.

Todo esto no excluye que piense que necesitan una preparación, igual que cualquier otro oficio. Ser un aficionado en cualquier campo puede resultar divertido hasta el momento en que deja de serlo. Sencillamente porque la responsabilidad que esperar la clientela supera la capacidad del profesional.

Y puede trabajarse esporádicamente como aficionado o “amateur”. Al fin y al cabo nadie nos asegura nuestros derechos mínimos. Y nadie nos trae el pan a casa. Hay que salir a la calle a ganárselo. Como ingeniero, como peluquero, reponedor de supermercado. Todos los oficios son dignos.

Los oficios son todos dignos

No veo en ninguna de las cada vez más abundantes opciones políticas una sola propuesta de modelo económico. Es decir, gobierne quien gobierne, todo seguirá empeorando, en el mejor de los casos.

No olvidemos que la clase política es un funcionariado. Por definición. Sean útiles, eficientes o no, tienen unas garantías salariales que el resto de ciudadanos no tenemos.

Muchos no saben que en España el número de cargos políticos es de 350.000. La suma de todos los cargos equivalentes de tres países como Reino Unido, Francia y Alemania.

Estos días se habla mucho de sanidad. El número de profesionales sanitarios es inferior al de cargos políticos. De hecho, para alcanzar los 350.000 profesionales habría que sumar policías y bomberos.

¿Es normal? ¿Recomendable? ¿Sano? ¿Es lógico?

Además, unas maravillosas puertas giratorias les ayudan a la clase política a saltar al mundo de la empresa privada al más alto nivel. Para luego volver a la política. Y tan anchos.

Justamente estos funcionarios y empresarios son muy buenos clientes de la prostitución. Lo cual me parece sensacional.

Lo que no veo tan bien es esa doble moral que emplean en sus discursos ideológicos. Son discursos que carecen de utilidad, ni moral ni aplicación práctica. aparte de ser hopócritas y deshonestos.

Tampoco es necesario que defiendan su vida privada excluyéndola de toda doble moral y negando el uso de servicios sexuales. Ya lo sabemos todos.

Prostitución amateur

Pero volvamos a la prostitución, que es lo que de verdad interesa.

El chapero ocasional es un chico o un hombre de cualquier edad. Suele hallarse en un momento difícil de su vida. Aunque esa frase

“me ví obligado por las circunstancias, solo lo haré durante un tiempo porque no me gusta”

no siempre es cierta. Es un cliché muy socorrido que hemos escuchado con frecuencia en documentales —a veces inducidas por la forma de preguntar de los periodistas. Se dice de forma automática. Para justificarse. E incluso para esconder una legítima vocación por la prostitución. Vocación que nadie entendería. Yo sí, quiero aclarar.

Las causas de la prostitución amateur

Cuando son difíciles, las circunstancias que impulsan a un chico a prostituirse son la propia garantía de su fracaso. Una familia desestructurada. La adicción a sustancias químicas, al alcohol o la ludopatía. Dificultades económicas acuciantes. La grave desorientación laboral.

Estas causas provocan que el chico falle en su intención de “levantar un negocio”.

Vayamos por partes.

Hoy, tengas el oficio que tengas, las dificultades para acceder a un empleo digno con un sueldo justo son mayores que nunca.

Parece imposible que con este panorama puedan existir clientes con capacidad para pagar estos servicios tan especiales.

Lógicamente la clientela también ha bajado de nivel. Se paga menos por varios motivos.

  • Existe una mayor oferta de chaperos
  • La clientela ha empobrecido

El socorrido concepto de “el mercado es producto de la tensión entre oferta y demanda” se hace verdad también para el chapero.

Cuántas veces no me han dicho colegas chaperos:

“El tipo me dijo que había otro más barato. Ya ni regatean”.

Los peligros de la prostitución amateur

Los peligros son para todos. Y el daño emocional suele ser más profundo para el chapero. El motivo por el que un hombre se prostituye determina su fragilidad.

La prostitución, al igual que cualquier oficio, entraña muchas dificultades. Pero, como este oficio es tan desconocido, estas dificultades son muy desconocidas.

Empezando por conseguir una clientela, la parte más ardua. La clientela del chapero es un conjunto de hombres que suelen recurrir a este servicio con cierta frecuencia.

Huelga decir que las víctimas de los clientes más difíciles y crueles siempre son los chaperos. Raramente los masajistas eróticos.

Estos son los casos que hacen de la prostitución un oficio sin dignidad. El chapero suele aguantar momentos muy duros e indignos, que quizá nunca comenta con nadie.

También existen clientes esporádicos. Aunque no todo quien diga “es la primera vez” dice la verdad, sí los hay. Estos hombres valoran mucho el trabajo del sexo o del erotismo. Puede que no lo usen nunca más, pero han saciado su curiosidad.

Cuando la víctima es el cliente

Los clientes poco expertos en la elección de su chico de compañía también se arriesgan. Hay algunos chicos que más que chaperos son delincuentes. No tienen ningún interés en realizar el servicio. Su objetivo es acceder a personas con dinero o a hombres con la suficiente debilidad moral con el objetivo de chantajearlos. Las dobles vidas de muchos hombres son lo más interesante. Y esto es precisamente de lo que muchos delincuentes abusan para la extorsión.

Hay otros tipos de víctimas. Se trata de los hombres que buscan en los lugares equivocados. Y que quieren servicios muy específicos a precios irrisorios. Suelen sufrir la desilusión del chapero amateur que no sabe realizar su trabajo. La inexperiencia en el oficio del sexo aparece con quien menos te lo esperas.

“Aunque pagué poco, me sentí estafado. El chico no sabía qué hacer, estaba nervioso. Ni se excitó”.

Estos son los mayores peligros para el cliente:

  • Extorsión
  • Inexperiencia profesional
  • Fraude
  • Intentos de robo

El robo de fotos es muy frecuente. Para evitar la inversión económica de pagar un fotógrafo profesional, muchos chicos recurren al uso fraudulento de fotos de otros profesionales. Es tan fácil como copiar fotos publicadas en internet. A veces incluso emplean fotos de modelos profesionales y de famosos.

Así perjudican tanto al modelo como al cliente. Es un fraude. Y la víctima, el cliente iluso.

Prostitución profesional

Parece fácil señalar unos cuantos criterios para encontrar profesionales con garantías. No lo es. A quienes me preguntan siempre les respondo algo así como:

“Tu intuición es tu mejor arma. Tómate tu tiempo para estudiar varias opciones. Habla con ellos por teléfono. Guíate más por las sensaciones que por el precio, si realmente valoras la experiencia y no la cifra”.

El chapero vocacional

Existe. Y son los mejores profesionales. Les gusta su trabajo, son seres apasionados por la vida, por el sexo. Muchas veces suman a la perfección su vocación por lo íntimo y por lo social. Son animales sociales y animales en la cama.

Te sugiero a Matt, un escort gay seguro. Además, tiene algunos amigos.

El chapero vocacional lo encontrarás de diferentes niveles económicos. No todos son el “prostituto de lujo” de las películas. También los hay humildes y sensatos.

Unos pocos saben vestir bien y de forma adecuada para las ocasiones. Otros saben de gastronomía, de arte, de fútbol. Una minoría tiene talentos de conversador.

Un cliente mío —de masaje erótico— me comentaba hace poco:

“No solo me gusta disfrutar del sexo. Si el profesional que me atiende sabe estar, antes, durante y después del tema, entonces ya es lo máximo”.

Masaje erótico y prostitución

Algunos de mis clientes me dicen:

“Paco, deberías hacer más cosas y no solo masaje erótico. Ya sabes, sexo. Creo que serías muy bueno”.

Llevo pensando en este tema desde hace años. Cada día existe un motivo nuevo para valorarlo. Pero no lo haré. Hay una sola razón para ello. Y es tan simple como que si no puedo ser el mejor en ello, mejor no lo hago.

“Ay, Manolete, si no sabes torear, pa qué te metes”.

Antes hablábamos de funcionarios. Dice una frase muy sabia que el funcionario asciende hasta el cargo para el cual es ineficaz. Y en ese cargo se queda para los restos.

Ese no quiero ser yo. Me quedo donde sé que doy lo mejor de mí.

“Seguro que eres muy bueno en la cama”.

Pero no con todos los clientes. Como no puedo garantizar un servicio excelente a todas las personas, mejor me quedo donde sí puedo satisfacer a todos. Y es el masaje erótico gay.

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