Prostitución amateur

Prostitución amateur

La Prostitución amateur es, desde 2007, una de las salidas más socorridas a la actual situación laboral de España.

Que conste desde el principio que no juzgo a los chaperos. Si sigues leyendo verás que me fascinan en muchos aspectos. No solo respeto sino que admiro su trabajo. Al igual que no todos servimos para ingeniero informático, no todos sirven para chapero.

Todo esto no excluye que piense que necesitan una preparación, igual que cualquier otro oficio. Ser un aficionado en cualquier campo puede resultar divertido hasta el momento en que deja de serlo. Y puede trabajarse esporádicamente como aficionado o amateur. Al fin y al cabo nadie nos asegura nuestros derechos mínimos. Y nadie nos trae el pan a casa. Hay que salir a la calle a ganárselo. Como ingeniero, como peluquero, reponedor de supermercado. Todos los oficios son dignos. ¿Todos?

No veo en ninguna de las cada vez más abundantes opciones políticas una sola propuesta de modelo económico. Es decir, gobierne quien gobierne, todo seguirá igual o peor. No olvidemos que la clase política es un funcionariado. Por definición. Sean útiles o no, tienen unas garantías salariales que el resto de ciudadanos no tenemos. Además, unas maravillosas puertas giratorias les ayudan a saltar al mundo de la empresa privada al más alto nivel. Para luego volver a la política.

Justamente estos funcionarios y empresarios son muy buenos clientes de la prostitución. Lo cual me parece sensacional. Lo que no veo tan bien es esa doble moral que emplean en sus discursos ideológicos. Son discursos que carecen de utilidad, ni moral ni práctica. Tampoco es necesario que defiendan su vida privada excluyéndola de toda doble moral y negando el uso de servicios sexuales. Ya lo sabemos todos.

Prostitución amateur

El chapero ocasional es un chico o un hombre de cualquier edad. Suele hallarse en un momento difícil de su vida. Esa frase tan socorrida de

“me ví obligado por las circunstancias, solo lo haré durante un tiempo porque no me gusta”

no siempre es cierta. Es un cliché muy socorrido que hemos escuchado con frecuencia en documentales. Se dice de forma automática. Para justificarse. E incluso para esconder una legítima vocación por la prostitución. Vocación que nadie entendería. Yo sí, quiero aclarar.

Las causas de la prostitución amateur

Cuando son difíciles, ya sólo las circunstancias que impulsan a un chico a prostituirse son la garantía del fracaso. Una familia desestructurada. La adicción a sustancias químicas, al alcohol o la ludopatía. Dificultades económicas acuciantes. La grave desorientación laboral.

Vayamos por partes.

Hoy, tengas el oficio que tengas, las dificultades para acceder a un empleo digno con un sueldo justo son mayores que nunca.

Parece imposible que con este panorama puedan existir clientes con capacidad para pagar estos servicios tan especiales.

Lógicamente la clientela también ha bajado de nivel. Se paga menos por varios motivos.

  • Existe una mayor oferta de chaperos
  • La clientela ha empobrecido

El socorrido concepto de “el mercado es producto de la tensión entre oferta y demanda” se hace verdad también para el chapero.

Cuántas veces no me han dicho colegas chaperos:

“El tipo me dijo que había otro más barato. Ya ni regatean”.

Los peligros de la prostitución amateur

Los peligros son para todos. Y el daño emocional suele ser más profundo para el chapero. El motivo por el que un hombre se prostituye determina su fragilidad, que puede ser mayor o menor.

La prostitución, al igual que cualquier oficio, entraña muchas dificultades.

Empezando por conseguir una clientela, la parte más ardua. La clientela del chapero es un conjunto de hombres que suelen recurrir a este servicio con cierta frecuencia. Con el tiempo desarrollan una sensibilidad especial. Para detectar a los más baratos o a quienes oponen menor resistencia a las prácticas más vejantes.

Huelga decir que las víctimas de los clientes más difíciles y crueles son los chaperos.

Estos son los casos que hacen de la prostitución un oficio sin dignidad. El chapero suele aguantar momentos muy duros e indignos, que quizá nunca comenta con nadie.

También existen clientes esporádicos. Aunque no todo quien diga “es la primera vez” dice la verdad, sí los hay. Estos hombres valoran mucho el trabajo del sexo o del erotismo. Puede que no lo usen nunca más, pero han saciado su curiosidad.

Cuando la víctima es el cliente

Los clientes poco expertos en la elección de su chico de compañía también se arriesgan. Hay algunos chicos que más que chaperos son delincuentes. No tienen ningún interés en realizar el servicio. Su objetivo es acceder a personas con dinero o a hombres con la suficiente debilidad moral para chantajearlos. Las dobles vidas de muchos hombres son su mayor debilidad. Y esto es precisamente de lo que muchos delincuentes abusan para la extorsión.

Hay oros tipos de víctimas. Se trata de los hombres que buscan en los lugares equivocados. Y que quieren servicios muy específicos a precios irrisorios. Suelen sufrir la desilusión del chapero amateur que no sabe realizar su trabajo. La inexperiencia en el oficio del sexo aparece con quien menos te lo esperas.

“Aunque pagué poco, me sentí estafado. El chico no sabía qué hacer y tampoco se excitó”.

Estos son los mayores peligros para el cliente:

  • Extorsión
  • Inexperiencia profesional
  • Fraude por robo de fotos

El robo de fotos es muy frecuente. Para evitar la inversión económica de pagar un fotógrafo profesional, muchos chicos recurren al robo de fotos de otros profesionales. Es tan fácil como robar fotos de internet. A veces incluso emplean fotos de modelos profesionales y de famosos. Así perjudican tanto al modelo como al cliente. Es un fraude. Y la víctima, el cliente iluso.

Prostitución profesional

Parece fácil señalar unos cuantos criterios para encontrar profesional con garantías. No lo es. A quienes me preguntan siempre les respondo algo así como:

“Tu intuición es tu mejor arma. Tómate tu tiempo para estudiar varias opciones. Habla con ellos por teléfono. Guíate más por las sensaciones que por el precio, si realmente valoras la experiencia y no la cifra”.

El chapero vocacional

Existe. Y son los mejores profesionales. Les gusta su trabajo, son seres apasionados por la vida, por el sexo. Muchas veces suman a la perfección su vocación por lo íntimo y por lo social. Son animales sociales y animales en la cama.

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El chapero vocacional lo encontrarás de diferentes niveles económicos. No todos son el “prostituto de lujo” de las películas. También los hay humildes y sensatos.

Unos pocos saben vestir bien y de forma adecuada para las ocasiones. Otros saben de gastronomía, de arte, de fútbol. Una minoría tiene talentos de conversador.

Un cliente mío —de masaje erótico— me comentaba hace poco:

“No solo me gusta disfrutar del sexo. Si el profesional que me atiende sabe estar, antes, durante y después del tema, entonces ya es lo máximo”.

Masaje erótico y prostitución

Algunos de mis clientes me dicen:

“Paco, deberías hacer más cosas y no solo masaje erótico. Ya sabes, sexo. Creo que serías muy bueno”.

Llevo pensando en este tema desde hace años. Cada día existe un motivo nuevo para valorarlo. Pero no lo haré. Hay una sola razón para ello. Y es tan simple como que si no puedo ser el mejor en ello, mejor no lo hago.

“Ay, Manolete, si no sabes torear, pa qué te metes”.

Antes hablábamos de funcionarios. Dice una frase muy sabia que el funcionario asciende hasta el cargo para el cual es ineficaz. Y en ese cargo se queda para los restos.

Ese no quiero ser yo. Me quedo donde sé que doy lo mejor de mí.

“Seguro que eres muy bueno en la cama”.

Pero no con todos los clientes. Como no puedo garantizar un servicio excelente a todas las personas, mejor me quedo donde sí puedo satisfacer a todos. Y es el masaje erótico gay.

Sigue explorando mi web www.pacotantra.com o descubre mi extenso blog en www.elmasajeprohibido.com

¡Nos vemos en Barcelona!