“Juego de Tronos” y el sexo

“Juego de Tronos” y el sexo, una combinación cargada de éxito. El interés por esta serie no ha hecho más que crecer exponencialmente temporada a temporada.

¿Qué ideología se esconde detrás de esta serie?

Por favor, entiende este post como una humilde opinión personal.

“Juego de Tronos” ensalza valores como la nobleza y la justicia. Y la crueldad, que muchas veces pasamos por alto. Pero es un contenido más entre otros muchos que intento estudiar en este post.

Es una lástima que en cambio se muestre el sexo como una actividad innoble y frecuentemente denigrante. Un matiz: es denigrante solo para una de ambas personas que lo practican cada vez.

Todos sabemos diferenciar entre ficción y realidad. Y somos permeables a ambas. El ser humano aprende tanto de las ideas abstractas como de la experiencia real.

Llega un punto en que ambas dimensiones se suman y entrelazan en el imaginario de cada persona.

“Juego de Tronos” y el sexo: humillación

Confieso que de momento solamente he asistido a la primera temporada de esta llamada “serie de las series”.

Desde el primer capítulo el sexo aparece como uno más de los ingredientes que usan los guionistas para despertar el interés de la audiencia.

Resulta evidente que el sexo es uno de los ámbitos más relevantes que se emplean en la construcción del guión de esta serie.

¡Lo cual en sí no estaría nada mal!

Aparece como tema de conversación. El problema es que siempre queda claro entre los personajes que se trata de un servicio de pago cuando no de sumisión —incluso de humillación. Lord Snow comenta con el joven obeso repudiado por su padre su primera — y única— experiencia con una prostituta. El tema de la conversación es la virginidad y es una consecuencia de su intenso deseo sexual. Están muy calientes y viviendo en castidad forzada. ¡Imagina!

“Me gustan las chicas tanto como a ti”.

Que quede claro.

El sexo y la acción

El sexo constituye un elemento de acción. El sexo, la sexualidad y las relaciones entre los personajes impulsan la acción.

El aprendizaje en técnicas de seducción y posturas sexuales de Daenerys Targaryen influye en su relación con el emperador Khal de los Dothraki y alterará totalmente el tipo de relación entre ellos. De paso, abre nuevos horizontes a la trama de la serie.

En este sentido lo considero un factor interesante. Aprender a mejorar nuestra sexualidad como herramienta de comunicación interpersonal me parece sensacional.

Otros aspectos de la serie no me lo parecen tanto.

“Juego de Tronos” y el sexo: homosexualidad

La amistad entre Lord Snow y el joven obeso es motivo de burla.

“¿Te has enamorado de la cerdita rosa, eh?”

Su complicidad y la ayuda mutua que se dan ambos jóvenes es “cosa de desviados”.

El mundo hostil del frío, la guerra y las enemistades políticas hacen que la posibilidad del amor entre hombres sea no solo un tabú sino motivo de mofa y de degradación.

Aunque de hecho, esto no son excusas. Ni el frío, ni los peligros de los bosques ni la guerra lo son. Todos sabemos que en la Antigua Grecia la mayoría de soldados luchaban por parejas. Tener una pareja masculina, además de darte felicidad emocional, te garantizaba la supervivencia.

En lengua turca aún se usa la palabra “arkadaş”, que significa “amigo de espalda”. El amigo que te cubre la espalda y defiende tu vida con la suya.

La homosexualidad no es una opción. La reina Cersei alecciona a su heredero Joffrey Baratheon —siendo éste un pre-adolescente— en estos términos:

“Te acostarás con tu esposa para hacer principitos. Y si prefieres joder con rameras, jode con rameras. Y si prefieres yacer con jóvenes vírgenes, que así sea”.

El sexo aparece así como poco menos que una necesidad fisiológica. Por lo que se deduce de la última frase, un rey tiene incluso derecho a la pedofilia. Lo dice una madre incestuosa.

Curiosamente el sexo solo es visto como algo negativo en esta serie cuando constituye una práctica femenina. Las mujeres son prostitutas si tienen varias parejas mientras que los hombres son unos campeones.

“No quiero pagar por ello”.

“Pues búscate una esposa”.

Podríamos deducir de esta frase que las esposas, en “Juego de Tronos”, pueden ser incluso menos que una prostituta, ya que ofrecen los mismos servicios —además de todos las demás obligaciones domésticas— sin cobrar.

“Juego de Tronos” y el sexo: superioridad

Tyrion Lannister tiene dos atributos que lo hacen superior —”a pesar de ser un enano”, según la serie. Tyrion es una persona culta e inteligente, sí. Y es extremadamente mujeriego y sexualmente insaciable.

Solamente esta última característica le vale el respeto del resto de los personajes masculinos.

También emplea el sexo —y el machismo— como arma de humillación: le lanza una moneda al pupilo de Lord Stark con este comentario:

“Para que te lo gastes en zorras. Procuraré no dejar a Ross demasiado agotada”.

Cada cual puede pensar lo que le parezca.

“Juego de Tronos” y el sexo: la escoria social

La serie no solo es retrógrada en contenidos ideológicos. También describe una sociedad dividida y enfrentada. El motivo es únicamente el poder. El poder entendido como imposición. El poder entendido como tiranía.

“Algún día tú ocuparás el trono y la verdad será la que tú digas”.

Esto sigue vigente. El poder edita, altera, inventa y dicta la historia.

Los motivos de la degradación y de la humillación son todos estos:

  • El oficio
  • El género
  • La clase social
  • El linaje
  • La obesidad
  • La apariencia física
  • La individualidad

Esta cosmogonía es medieval y no ayuda a mejorar las cosas de hoy en día. Como dije al principio de este post la ficción también ejerce mucha influencia sobre las personas. No dudo de la capacidad de cada individuo de saber separar la ficción de la realidad.

Peor aún cuando tengo la sensación de que estamos volviendo hacia una edad media. Donde los profesionales son esclavos de una minoría cada vez más reducida, más rica, más tirana y más caprichosa.

El oficio

“Solamente es el hijo del carnicero”. Un oficio tan noble y necesario es visto como degradante. Pescadores, labradores y todos los demás oficios son valorados como denigrantes.

“¿Qué hizo tu padre? Follarse una cocinera y engendrar una puta”.

El género

Ser mujer significa ser relegada a objeto de intercambio.

Para los hombres la virginidad es un motivo de vergüenza.

La clase social

Únicamente la aristocracia o las familias poderosas merecen respeto. Personajes que son “Sir” no hablan con plebeyos y tienen todo el derecho a humillarlos.

Esta superioridad también se esgrime entre combatientes. El desprecio está presente en casi todos los personajes de esta serie.

Aunque veamos a los Stark como familia modélica, también entre sus personajes existe la mezquindad.

El linaje

Lord Snow es un hijo ilegítimo. Aun siendo un ejemplo de nobleza, de honestidad y buen corazón, recibe humillaciones constantes. Incluso llega a interiorizar su humillación.

“No sé si mi madre es una noble o la mujer de un pescador. O una puta”.

La obesidad

No ser un modelo de “macho Alfa” arrincona a los personajes a papeles secundarios. El chico obeso es repudiado por su padre, que le permite elegir entre “morir al caerse de un caballo, o eso es lo que le contaré a tu madre” y ser un defensor del muro abrazando el celibato contra su voluntad.

La apariencia física

A pesar de pertenecer a la poderosa familia de los Lanister, Tyrion es un ser presentado como ridículo por ser de una estatura menor.

La individualidad

La pre-adolescente Arya Lanister tiene intereses más bien masculinos, que se ignoran como tratándolos de “fase pasajera” cuando no se le intentan reprimir o corregir.

El histrionismo de Rhaegar Targaryen y su carácter rayando con lo tirano lo hacen patético. Aún más cuando se le presenta como el “fashion victim” de la serie. Vestuario, peluquería y lenguaje lo convierten en un personaje que desea causar en el público la sensación de rechazo.

Seguramente aparecerán más ejemplos en las próximas temporadas.

“Juego de Tronos” y el sexo: sinopsis

Aunque todos sepamos que se trata de una obra de ficción, insisto en que muestra un modelo de sociedad retrógrado y tóxico. La Edad Media no es un ejemplo para nosotros hoy. Es un enorme error a evitar. Nunca un buen ejemplo para el presente y el futuro.

La sexualidad es uno de nuestros valores más importantes. Y no solo como método de procreación.

Sexualidad y civilización

La gastronomía, la cultura, el deporte, la conversación, todas las artes que hacen de nosotros seres sociales no tienen como finalidad la procreación.

Pero sí tienen el objeto de mejorar nuestra calidad de vida en el presente y en el futuro, permitiéndonos una vida feliz, sana y constructiva.

Para mí, “la serie de las series” será una serie que sepa mejorar nuestros conceptos de sociedad de una forma constructiva al mismo tiempo que entretenida y —por qué no— morbosa.

La sexualidad es un aspecto muy relevante. Está entre los factores que pueden hacer de una serie un éxito universal. Ya se ha demostrado en muchas otras series.

Este post está en la categoría de “reflexiones”.

Paco

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