Masaje gay

masaje gay

¿Por qué “masaje gay“? ¿Es diferente? El masaje gay tiene en cuenta aspectos íntimos que otros masajes ignoran o que no desean aceptar.

Como gays, somos personas que partimos de una serie de supuestos que generalmente los heterosexuales no tienen. Los heterosexuales, para empezar, no se autodenominan ni “heterosexuales” ni de ninguna otra forma especial. Aunque tengan muy asumida su orientación sexual. Porque ellos son “lo normal”.

“Somos como somos”

Desde que empecé a hacer masajes los clientes gays han sido los únicos que siempre han deseado que el masaje “cruzara esa línea roja” del masaje convencional.

Porque es muy fácil pasar del masaje a la sensualidad, de la simpatía al morbo. Y del atrevimiento a ese “final feliz” hay un pequeño paso. Es un final que todo el mundo desprecia pero que, llegado el momento, es lo más sublime y deseado. Una vez alcanzado deja de ser una banalidad.

Asi, con un guiño, una caricia prohibida o un gruñido de placer el masaje se transforma en un momento de complicidad entre hombres. Puro morbo.

Masaje prohibido, placer y culpa

Todos los gays sabemos que el placer no es algo malo. Porque no es nada que deba hacernos sentir culpables. Hay pocos gays que sientan terror ante el concepto de pecado. Aunque los hay.

Digo “placer” en el contexto de un masaje, no de una relación sexual. Quiero hacer hincapié en este aspecto, ahora verás por qué.

El masaje de la fidelidad

Hay muchas parejas gays que se proponen ser fieles sexualmente. Esto es un hecho, y yo soy el primero en suscribirlo y en respetarlo. En estos casos la infidelidad es una falta y algo que puede atormentar la conciencia.

Muchos de mis clientes desean disfrutar de un masaje sabiéndose a salvo de las tentaciones del sexo fácil. Fíjate que volvemos al concepto de intimidad física y sensual que supone el acto del masaje.

Soy capaz de entender esta fidelidad sexual, y mi masaje no viola ninguno de los preceptos que puedas tener. Si te has propuesto ser fiel, seguirás siéndolo durante mi masaje. Volverás a casa sin remordimientos.

El masaje de la infidelidad

Si la infidelidad te da morbo, también deberías probar mi masaje. No hay nada pre-establecido en mi masaje. Así pues, la química personal que se produzca marcará el ritmo y las líneas rojas se curzarán —o no.

Masaje gay: el morbo del pecado

Saldrás del masaje con esa zozobra a la que te arroja lo prohibido. Quizá con el remordimiento de haber disfrutado de algo que no deberías haber hecho. Todo esto suena muy contradictorio. Es la felicidad que causa el morbo del pecado. Llámalo fetiche, llámalo morbo. Pero no se puede vivir sin él.

Placer sin sexo

Debo decir aqui con toda claridad que no soy ni chapero, ni gigoló ni escort. Aunque muchos quisieran que me saltara sin pestañear todas las líneas rojas que separan el masaje del sexo. Pero el masaje gay sigue siendo masaje aunque sea una experiencia atrevida y rayando con lo sexual.

A pesar de todos estos ímites el masaje siempre es una experiencia placentera. Nadie recuerda al masajista con el terror que se le suele tener al dentista.

Paco
Teléfono directo 676 648 226

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¡Nos vemos!